Arranca la campaña andaluza: Moreno pide la mayoría absoluta, el PSOE busca no hundirse y Vox intenta frenar su derrumbe
El 1 de mayo arrancó oficialmente la campaña para las elecciones andaluzas del 17 de mayo. Moreno Bonilla (PP) abre favorito con 55-58 escaños en las encuestas —rozando o alcanzando la mayoría absoluta de 55—. El PSOE de María Jesús Montero lucha para no caer por debajo de 30 diputados. Vox, con Macarena Olona de vuelta al frente, podría perder la mitad de sus 14 escaños de 2022. Dieciséis días para definir si el PP gobierna Andalucía en solitario por primera vez en democracia.
Conceptos que necesitas
El sistema electoral andaluz y la mayoría absoluta
El Parlamento de Andalucía tiene 109 diputados, elegidos cada cuatro años por sufragio universal directo. La mayoría absoluta —la que permite gobernar sin necesitar el apoyo de ningún otro partido en ninguna votación— se alcanza con 55 escaños. Para repartirlos, Andalucía usa el método D'Hondt con circunscripciones provinciales: las ocho provincias eligen un número de diputados proporcional a su población, y dentro de cada provincia los escaños se reparten de mayor a menor cociente electoral. Esto prima a los partidos grandes y penaliza a los pequeños, que necesitan superar un umbral mínimo del 3% en cada provincia para entrar en el reparto. En 2022, el PP obtuvo 58 escaños con el 43,3% de los votos, lo que le dio mayoría absoluta propia —la primera vez en la historia del parlamento andaluz.
El efecto arrastre del contexto nacional en las autonómicas
Las elecciones autonómicas miden la gestión del gobierno regional, pero rara vez se votan en el vacío: el estado de ánimo respecto al Gobierno central acaba trasladándose a las papeletas. El "voto de castigo" —castigar electoralmente al partido que gobierna en Madrid aunque sea en unas elecciones autonómicas— es un fenómeno documentado en todas las democracias con sistemas federales o descentralizados. En el caso de Andalucía 2026, la campaña coincide con el juicio del caso Koldo (con imputaciones que alcanzan al entorno del PSOE), el fracaso del decreto de alquiler en el Congreso y el coste de vida derivado de la guerra con Irán: tres elementos que desgastan al partido que gobierna en Madrid, el PSOE de Pedro Sánchez.
La fragmentación del voto de derechas: PP y Vox
En las elecciones andaluzas de 2022, PP (58 escaños) y Vox (14) sumaban 72 diputados, muy por encima de la mayoría absoluta de 55. Pero el PP ya tenía mayoría propia, así que nunca necesitó el apoyo de Vox para gobernar. En 2026, las encuestas apuntan a que Vox podría caer a 6-8 escaños, perdiendo en torno a la mitad de su representación. El factor clave es si los votantes de Vox se abstienen o se trasvasan al PP: si el PP absorbe ese voto, puede mantener o incluso superar sus 58 escaños; si se abstienen, el PP puede bajar y la aritmética se complica, aunque las encuestas actuales siguen dando al PP la mayoría absoluta en solitario.
Dieciséis días de campaña: qué dijo cada partido el primer día y qué revelan sus elecciones
Los hechos
El Parlamento de Andalucía quedó disuelto formalmente el 15 de abril de 2026 por decreto del presidente de la Junta. La campaña oficial arrancó a las 00:00 del 1 de mayo y concluirá el 15. La jornada de reflexión es el 16 de mayo y las elecciones se celebrarán el domingo 17. Podrán votar aproximadamente 6,7 millones de andaluces censados.
Las últimas encuestas publicadas antes del inicio de campaña corresponden al CIS andaluz del 25 de abril de 2026 y arrojan la siguiente horquilla: PP 55-58 escaños, PSOE 28-31, Sumar 7-9, Vox 6-8. Con esos números, el PP obtendría la mayoría absoluta en solitario por primera vez en la historia democrática de Andalucía. El margen de error es de ±2,5 puntos, lo que significa que los 55 escaños del umbral de mayoría están dentro del rango de incertidumbre estadística.
Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) abrió la campaña con un mitin en Sevilla ante 8.000 personas, con el lema "Andalucía, imparable". Su discurso de media hora no mencionó en ningún momento a Pedro Sánchez ni al Gobierno central, centrándose en datos de gestión autonómica: la reducción del paro al 17,3% (el más bajo desde 2008), la bajada de impuestos para rentas medias y la inversión en infraestructuras. La elección de no atacar a Sánchez fue deliberada: Moreno intenta proyectarse como gestor, no como líder de oposición, para atraer al votante de centro que podría seguir desconfiando del PP en clave nacional.
María Jesús Montero (PSOE-A), ministra de Hacienda en activo y candidata, abrió campaña en Málaga. La elección no fue casual: Málaga es la ciudad española donde el alquiler ha crecido más en términos relativos en los últimos cuatro años, y consume el 48% del salario medio según datos del Ministerio de Vivienda de 2025. Montero centró su discurso en vivienda, listas de espera en sanidad pública y lo que llamó "el modelo Moreno que solo beneficia a los ricos y recorta lo que es de todos".
Vox no celebró un mitin de apertura masivo. La candidata Macarena Olona, que regresó al frente de la lista andaluza tras dos años de alejamiento de la primera línea política, presentó la campaña en un acto interno en Granada con menos de 300 asistentes. La baja convocatoria contrasta con los mítines multitudinarios de Olona en 2022 y refleja el desgaste del partido a nivel nacional tras las dimisiones y escisiones de los últimos dos años.
El contexto
Las elecciones andaluzas de 2022 representaron el fin de cuatro décadas de hegemonía socialista en Andalucía. El PSOE había gobernado la comunidad ininterrumpidamente desde 1982, primero con Manuel Chaves y luego con José Antonio Griñán y Susana Díaz. La llegada de Moreno en 2018 —inicialmente con el apoyo de Ciudadanos y Vox— y su posterior mayoría absoluta en solitario en 2022 reconfiguró el mapa político andaluz de forma que los propios analistas del PSOE admiten como "estructural".
El caso Koldo añade presión directa sobre el PSOE andaluz. Las declaraciones de Víctor de Aldama ante el juez señalando a ministros del Gobierno central y al propio Pedro Sánchez como conocedores de la trama de comisiones ilegales han dominado la agenda mediática nacional durante semanas. En Andalucía, donde los casos de los ERE (condenas a ex dirigentes socialistas) siguen siendo un referente del discurso de la corrupción, el impacto es potencialmente mayor que en otras comunidades.
La campaña andaluza coincide además con el fracaso del decreto de medidas urgentes en materia de vivienda en el Congreso (29 de abril), donde los votos de Junts fueron decisivos para tumbar la norma. El PSOE responsabilizó públicamente a sus socios de la derrota legislativa, pero el daño de imagen recae sobre el partido que ocupa el Gobierno. Montero, como ministra de Hacienda, queda directamente asociada a esa imagen de bloqueo.
El contexto geopolítico incide sobre la economía andaluza de forma concreta. El sector turístico y la hostelería —que generan el 13,2% del PIB regional según el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía— acusan el encarecimiento de la energía derivado del conflicto con Irán. El precio del gasóleo ha subido un 34% desde febrero de 2026. Esto afecta directamente al transporte de mercancías, la climatización de hoteles y el coste operativo de los negocios de hostelería, sectores donde el empleo andaluz es especialmente dependiente.
Las motivaciones posibles
Cuatro actores tienen incentivos distintos y a veces contradictorios en estas elecciones. Lo que decidan en los próximos dieciséis días no solo determinará el gobierno de Andalucía, sino que mandará señales hacia Madrid con consecuencias que van más allá de la autonomía.
PP y Moreno Bonilla Tiene incentivo para presentar Andalucía como modelo de gestión eficiente frente al "caos" del Gobierno central, y para lograr una mayoría absoluta en solitario que le libere de cualquier dependencia de Vox también en la narrativa política —no solo en la aritmética parlamentaria. Una mayoría propia le daría a Moreno la misma posición de fuerza que Isabel Díaz Ayuso tiene en Madrid y le proyectaría como alternativa interna al liderazgo de Alberto Núñez Feijóo en el PP nacional. Su incentivo es ganar por margen, no solo ganar.
PSOE y Montero Tiene incentivo para contener el daño electoral y evitar un resultado catastrófico que cuestione la viabilidad del socialismo en su que fue bastión histórico. Un resultado por debajo de 28 escaños sería interpretado como una crisis de representación del PSOE andaluz que se retroalimentaría con el desgaste de Sánchez en Madrid. Montero además tiene incentivo personal: es ministra de Hacienda y necesita demostrar que sigue siendo un activo electoral para el PSOE, no un lastre. La elección de Málaga como primer escenario busca capitalizar el único tema donde el PP tiene debilidad auditada: la vivienda.
Vox y Olona Tiene incentivo para demostrar que la crisis nacional de Vox —dimisiones, escisiones, caída en encuestas— no arrastra a todas sus candidaturas autonómicas. El regreso de Olona, que en 2022 protagonizó una campaña muy visible, busca energizar a un electorado desencantado y recuperar la atención mediática que el partido ha perdido. El riesgo es que la cobertura del regreso amplíe también la visibilidad de las divisiones internas del partido, que fueron las que precipitaron su alejamiento de la política en 2023.
Los ciudadanos andaluces, especialmente los menores de 35 años Representan el 27% del censo electoral. Son el grupo que sufre más directamente la crisis de vivienda —en Andalucía, el precio de compra de vivienda ha subido un 28% en cuatro años— y el encarecimiento energético. Su participación es la incógnita principal: en 2022, la abstención total superó el 41,8%. Si los jóvenes votantes se movilizan, las encuestas actuales podrían ser inexactas; si se mantienen en casa, el PP consolida su posición con el electorado de mayor edad, donde su ventaja es más sólida.
Lo que los medios enmarcan y lo que no cuentan sobre las elecciones andaluzas
Cómo lo han contado otros medios
La prensa nacional —El País, El Mundo, ABC— cubrió el inicio de campaña desde el marco del "primer gran test electoral del año" y el "termómetro del desgaste de Sánchez". Es un encuadre legítimo pero reduccionista: convierte unas elecciones sobre la gestión de la sanidad, el empleo y la vivienda en Andalucía en un referendum sobre el presidente del Gobierno. El País focalizó en el problema de la vivienda en Málaga y dedicó espacio a los datos del gasto sanitario andaluz. El Mundo y ABC destacaron la fortaleza de Moreno en encuestas y el inicio de la "caída libre" de Vox. La Razón publicó en portada: "Andalucía abre la puerta a la mayoría absoluta del PP por primera vez en la historia".
La prensa andaluza —El Correo de Andalucía, Diario de Sevilla, Europa Sur— prestó más atención a los programas concretos y menos al contexto nacional. Varios columnistas locales criticaron que los grandes partidos estén importando la confrontación Madrid-Andalucía al debate regional, cuando las necesidades concretas de los ciudadanos —infraestructuras, dependencia, sanidad rural— apenas aparecen en los discursos de apertura de campaña. Lo que sigue sin aparecer en la cobertura masiva es el dato sistemático sobre el coste real de las bajadas de impuestos de Moreno sobre los servicios públicos: el gasto en sanidad por habitante en Andalucía sigue siendo el más bajo de España —1.467 euros por persona en 2025, frente a la media de 1.821 euros—, según datos del Ministerio de Sanidad.
Lo que queda abierto
- ¿Cuál será la participación el 17 de mayo? En 2022 fue 58,2%. Si sube significativamente —por encima del 65%—, los modelos de encuesta actuales no capturan bien ese electorado movilizado y los resultados podrían diferir de las predicciones.
- ¿Qué ocurrirá en el debate televisivo del 8 de mayo, el primero con Moreno, Montero y Olona en pantalla simultáneamente? Un error de cualquiera de los tres candidatos en directo puede mover varios puntos en la recta final.
- ¿Apoyará Vox un gobierno de PP en el caso improbable de que este no alcance la mayoría absoluta, o pedirá condiciones programáticas explícitas que Moreno no puede aceptar sin coste político hacia el centro?
- ¿Cómo afectarán los resultados andaluces a la relación entre Sánchez y sus socios parlamentarios en Madrid? Una derrota histórica del PSOE-A podría generar presión interna en el partido para abrir un debate de liderazgo que el presidente querría evitar.
Si el PP obtiene mayoría absoluta en solitario en Andalucía sin necesitar a Vox, ¿cambia eso la estrategia del PP nacional frente a las próximas generales —y convierte a Moreno en la prueba de que el PP puede ganar sin pactar con la extrema derecha?
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Cómo verificamos este artículo
Elaborado con datos del CIS andaluz publicados el 25 de abril de 2026 (margen de error ±2,5%), declaraciones de campaña verificadas de PP, PSOE-A y Vox, datos electorales históricos del Parlamento de Andalucía, datos de gasto sanitario del Ministerio de Sanidad (2025) y datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía sobre el PIB turístico regional. Las motivaciones expuestas son incentivos observables, no intenciones confirmadas. Errores o información adicional: redaccion@horadedespertar.org