Irán exige peajes por los cables de internet que pasan por Ormuz
Por el fondo del estrecho de Ormuz pasan los cables que conectan Europa con Asia y que mueven 10 billones de dólares al día. Irán acaba de anunciar que quiere cobrar por ello —o cortarlos. Lo que parecía solo una guerra del petróleo se ha convertido en una amenaza directa a internet y al sistema financiero global.
Lo que necesitas saber primero
¿Qué es un cable submarino de internet?
Son cables de fibra óptica del grosor de una manguera de jardín que reposan en el fondo del mar. Por ellos viaja el 99% del tráfico de internet entre continentes: emails, vídeos, transacciones bancarias, llamadas. Los satélites son lentos y caros; los cables son la columna vertebral real de internet. Hay más de 400 cables submarinos activos en todo el mundo.
¿Qué cables pasan por Ormuz?
El estrecho de Ormuz —un canal de 33 kilómetros de ancho entre Irán y Omán— no es solo una ruta de petróleo. Por su fondo pasan cables de fibra óptica que conectan Europa, el Golfo Pérsico, India y Asia. Transmiten entre el 15% y el 20% del tráfico global de datos y más de 10 billones de dólares en transacciones financieras diarias, incluyendo las órdenes SWIFT que mueven el dinero entre bancos.
¿Qué es la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC)?
Es el ejército ideológico de Irán, separado del ejército regular. Controla una parte de la economía iraní, parte de la infraestructura militar y tiene su propio servicio de inteligencia. Es la organización que ha diseñado la estrategia de bloqueo de Ormuz. Medios vinculados a la IRGC —no el gobierno iraní directamente— han publicado la propuesta de cobrar peajes por los cables submarinos.
Irán exige peajes por los cables de internet que pasan por Ormuz
Los hechos
Medios vinculados a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) iraní publicaron entre el 9 y el 10 de mayo de 2026 una propuesta en tres pasos para que Irán genere ingresos a partir de los cables de fibra óptica que atraviesan el estrecho de Ormuz: exigir permisos de operación, cobrar tarifas por el tráfico de datos, y hacer cumplir la normativa iraní a empresas como Google, Meta y operadores de telecomunicaciones europeos.
La Organización Marítima Internacional (OMI) cifró en 1.500 los buques bloqueados en el golfo Pérsico, con 20.000 marineros a bordo. En ese mismo contexto de escalada, Irán anunció que su soberanía sobre el estrecho no se limita al flujo de petróleo, sino también a los cables de comunicaciones que pasan por el fondo marino.
El barril de crudo Brent cotizaba este martes en torno a los 105 dólares, con el mercado vigilando si las negociaciones entre Washington y Teherán —que Trump calificó de "una basura" la última propuesta iraní— llevan a alguna parte.
El contexto
El bloqueo del estrecho de Ormuz comenzó el 28 de febrero de 2026, tras ataques de EE.UU. e Israel contra instalaciones militares iraníes. Desde entonces, Irán ha limitado el tránsito de buques petrolíferos, disparando el precio del crudo.
La nueva amenaza sobre los cables submarinos representa una escalada cualitativa: si el petróleo afecta a los precios de la energía, los cables afectan a la infraestructura digital sobre la que funciona toda la economía moderna. Una interrupción de 24 horas en esos cables causaría pérdidas estimadas en cientos de millones de dólares y paralizaría operaciones financieras en varios continentes.
La propuesta de los medios de la IRGC —que no es todavía una acción oficial del gobierno iraní, sino una señal— sigue el mismo patrón que el bloqueo marítimo: anunciar capacidad para actuar, generar incertidumbre y esperar a que la presión económica fuerce negociaciones.
Las motivaciones posibles
Los incentivos que siguen son observables a partir de posiciones públicas. No son intenciones confirmadas.
Lo que los datos no dicen solos
Cómo lo han contado otros medios
Los medios iraníes vinculados a la IRGC publicaron la propuesta de los peajes de forma coordinada entre el 9 y el 10 de mayo, lo que sugiere que es una señal deliberada más que un artículo de opinión espontáneo. La prensa occidental cubrió la noticia principalmente como una amenaza a la infraestructura digital, con menos análisis de por qué ahora y qué busca Irán exactamente. En España, la cobertura se ha centrado en el petróleo y la gasolina, con escasa atención al ángulo de los cables a pesar de que el impacto en transacciones financieras sería también inmediato para los bancos españoles.
Lo que queda abierto
- ¿Puede Irán cortar físicamente los cables submarinos o es solo una amenaza negociadora?
- ¿Qué pasaría con las transacciones bancarias en España si se cortaran esos cables 24 horas?
- ¿Quién protege los cables submarinos y bajo qué marco legal internacional?
Si Irán controla el paso de los cables que mueven el dinero global, ¿quién tiene realmente el poder en esta guerra?
Cómo verificamos este artículo
Fuentes: Pravda ES (9-10 mayo 2026, medios vinculados IRGC); El Imparcial (10 mayo 2026, datos de transacciones SWIFT); La Silla Rota (9 mayo 2026, impacto en internet); Infobae/OMI (7-8 mayo 2026, buques y marineros bloqueados); Euribor.com.es (12 mayo 2026, precio del petróleo). Las motivaciones recogidas son incentivos observables a partir de posiciones públicas documentadas. Errores o información adicional: redaccion@horadedespertar.org