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01 — 04 ECONOMÍA · SOCIAL

Alimentos +45%, salarios +17%: la transferencia de renta que nadie llama por su nombre

Entre 2021 y 2026, los precios de los alimentos en España subieron acumuladamente más de un 45%. Los salarios subieron alrededor de un 17%. La explicación oficial habla de la guerra en Ucrania, los costes energéticos y los cuellos de botella logísticos. Pero cuando los costes de materias primas bajaron en 2023-2024, los precios en los lineales no bajaron en la misma proporción. Los márgenes de los grandes distribuidores no volvieron a niveles pre-2021. Eso tiene un nombre técnico: greedflation. Y tiene consecuencias concretas para tu poder adquisitivo.

Publicado · 23 ABR 2026 Lectura · 8 min Autor · Redacción HdD
02 — 04 Antes de leer

Tres conceptos para entender la brecha entre alimentos y salarios

Concepto

Greedflation (inflación por márgenes)

La greedflation —término popularizado por la economista Isabella Weber— describe un proceso en el que la inflación no se debe únicamente a costes crecientes sino a que las empresas aprovechan un entorno de precios altos generalizado para aumentar sus márgenes de beneficio por encima de lo que justificarían sus costes reales. La lógica es la siguiente: cuando todos los precios suben, el consumidor pierde referencia y acepta aumentos que en condiciones normales rechazaría. Las empresas con poder de mercado (pocas y grandes en un sector) pueden actuar coordinadamente de forma tácita sin necesitar ningún acuerdo explícito. El BCE, el FMI y el Banco de España han reconocido en informes de 2023-2024 que parte de la inflación de ese periodo tuvo componentes de margen empresarial, aunque el debate sobre la magnitud exacta sigue abierto entre economistas.

Concepto

Poder de compra real

El poder de compra real mide cuántos bienes y servicios puedes adquirir con tu salario. Se calcula ajustando el salario nominal (lo que recibes en euros) por el IPC: si tu salario sube un 3% pero los precios suben un 7%, tu poder de compra real ha caído un 4% aunque en tu nómina pongan más euros que antes. En España, entre 2021 y 2023, los salarios reales cayeron entre un 5% y un 8% dependiendo del tramo de renta. La recuperación salarial de 2024-2025 (subidas del SMI incluidas) recuperó parte de esa pérdida, pero para las rentas más bajas —que destinan un porcentaje mayor de sus ingresos a alimentación— la brecha sigue siendo superior porque la cesta de la compra pesa más en su presupuesto que en el del trabajador con salario medio.

Concepto

IPC alimentario

El Índice de Precios de Consumo (IPC) que publica el INE incluye una categoría específica de "alimentos y bebidas no alcohólicas" que mide la evolución de precios de una cesta representativa de productos básicos. Este índice parcial suele moverse de forma distinta al IPC general: los alimentos dependen más de materias primas agrícolas, costes energéticos para producción y transporte, y de la estructura oligopolística del sector distribución. El índice no refleja las diferencias entre marcas blancas (que subieron menos) y marcas de fabricante (que subieron más), ni captura bien la sustitución de productos que hace el consumidor cuando el precio sube. El INE publica datos mensuales desagregados por grupo de alimento en su página web.

03 — 04 La noticia

Los números que explican por qué tu cesta de la compra no ha bajado aunque "la inflación ha cedido"

Los hechos

Según datos del INE, el IPC del grupo "alimentos y bebidas no alcohólicas" acumuló entre enero de 2021 y enero de 2026 una subida del 46,3%. En el mismo periodo, el salario medio en España pasó de aproximadamente 26.934 euros anuales brutos (2020) a unos 31.500 euros (2025), una subida del 17%. La diferencia entre ambas cifras —casi 30 puntos porcentuales— es lo que los economistas llaman pérdida de poder de compra específico en alimentación.

La inflación alimentaria tuvo su pico en marzo de 2023, cuando llegó al 16,6% interanual. A partir de ahí comenzó a descender. En diciembre de 2024 el IPC alimentario interanual era del 2,7%. Sin embargo, los precios no bajaron en términos absolutos: el descenso de la tasa de inflación significa que los precios subieron más despacio, no que volvieron atrás. Una barra de pan que en 2020 costaba 1 euro y en 2023 costaba 1,46 euros, en 2025 costaba alrededor de 1,52 euros, no 1 euro.

El dato más revelador no está en los precios sino en los márgenes. Mercadona, la mayor cadena de distribución de España, publicó beneficios de 1.009 millones de euros en 2023 y de 1.384 millones de euros en 2024. Carrefour España reportó márgenes operativos en 2023-2024 superiores a los de 2019-2020 según sus cuentas anuales. El índice de precios de las materias primas agrícolas (FAO Food Price Index) bajó un 23% entre su pico de marzo de 2022 y finales de 2023. Los costes energéticos para transporte y producción también cedieron significativamente desde sus máximos de 2022. Sin embargo, el traslado de esa reducción de costes al consumidor fue parcial y lento, mientras que el traslado del aumento de costes en 2021-2022 fue rápido y completo.

La CNMC (Comisión Nacional de Mercados y la Competencia) abrió en 2023 una investigación sobre posibles prácticas anticompetitivas en el sector de la distribución alimentaria, pero a abril de 2026 no ha concluido con ninguna resolución sancionadora.

El contexto

Para entender por qué los márgenes no volvieron a niveles pre-2021, hay que entender la estructura del sector. La distribución alimentaria en España está muy concentrada: Mercadona, Carrefour, Lidl, Dia y Aldi controlan aproximadamente el 70% de las ventas de gran distribución. En economía, cuando un sector está muy concentrado en pocas empresas grandes, se habla de oligopolio. En un oligopolio, aunque no haya acuerdos explícitos de precios (lo que sería ilegal), las empresas tienen incentivos para no bajar precios porque si una baja, las demás pueden igualarla y la guerra de precios daña a todas. El resultado es que los precios tienden a ser "pegajosos hacia abajo": suben rápido cuando los costes suben, pero bajan lento o no bajan cuando los costes caen.

El Gobierno español tomó una medida visible en enero de 2023: redujo el IVA de los alimentos básicos del 4% al 0% (los "superreducidos" como pan, leche, huevos) y del 10% al 5% para aceite y pasta. Eso se tradujo en una reducción de precios en el lineal para los productos afectados. Sin embargo, esa medida no tocó los márgenes empresariales: simplemente trasladó parcialmente una reducción fiscal al consumidor. El Gobierno no abrió investigación propia sobre los márgenes ni propuso medidas regulatorias sobre precios máximos, algo que sí hicieron Francia y Portugal con algunos productos básicos.

Las motivaciones posibles

Grandes distribuidoras (Mercadona, Carrefour, Lidl) Tienen incentivo en mantener márgenes elevados mientras el mercado lo tolere. La marca blanca les ha servido como herramienta dual: captura al consumidor sensible al precio (que migra de marcas de fabricante a marca blanca) sin reducir el margen global porque la marca blanca tiene márgenes más altos para el distribuidor que la marca de fabricante.

BCE Tardó en responder al inicio de la inflación en 2021-2022, manteniendo tipos al 0% cuando los precios ya escalaban. Luego los subió de forma agresiva desde julio de 2022 hasta septiembre de 2023 (del 0% al 4,5%), lo que encareció las hipotecas y el crédito pero tuvo poco efecto sobre la inflación de origen oligopolístico en alimentación, que no se produce por exceso de demanda sino por política de márgenes. El BCE reconoció en un informe interno de 2023 que la subida de tipos era una herramienta imprecisa para este tipo de inflación.

Gobierno español Optó por la reducción del IVA como medida políticamente visible y de implementación rápida. Tiene incentivo en no entrar en conflicto abierto con los grandes distribuidores, que son empleadores relevantes y agentes con capacidad de influir en la percepción del coste de la vida. La investigación de la CNMC sobre márgenes se abrió bajo presión pública pero sin urgencia aparente en su tramitación.

Trabajadores con salario mínimo Son los más afectados porque destinan entre el 20% y el 35% de su renta disponible a alimentación, frente al 10-15% de las rentas medias-altas. La subida del SMI de 2024-2025 mejoró su posición nominal pero no compensó completamente la pérdida acumulada desde 2021, especialmente para quienes no están cubiertos por convenio colectivo.

04 — 04 Análisis

Por qué el debate sobre inflación en España elude la parte más incómoda

Cómo lo han contado otros medios

La cobertura mediática de la inflación alimentaria ha seguido dos patrones dominantes. El primero, más habitual en medios generalistas, ha tratado la inflación como un fenómeno externo e inevitable: "la guerra en Ucrania subió los precios", "los costes energéticos se dispararon", como si los distribuidores no tuvieran ningún margen de decisión sobre cuánto trasladar al consumidor y cuánto absorber ellos. El segundo patrón, más habitual en medios de orientación progresista, ha usado el término "greedflation" sin entrar en los datos concretos de márgenes sectoriales en España. Lo que muy pocos medios han hecho es comparar la evolución trimestral de los costes de entrada de las distribuidoras con la evolución de sus precios de venta al público, que es la única forma de medir empíricamente si los márgenes aumentaron. Esa información existe en las cuentas anuales de las empresas cotizadas y en los informes del Banco de España, pero requiere trabajo de análisis que va más allá del comunicado de prensa.

"Llamar a esto 'inflación' a secas es impreciso. Una parte fue inflación de costes (la guerra, la energía). Otra parte fue inflación de márgenes (las empresas ampliaron su beneficio por unidad vendida cuando pudieron). Y el resultado final, que los precios no volvieron cuando bajaron los costes, es una transferencia permanente de renta de quienes compran comida a quienes la venden. Eso merece un análisis más preciso que 'la inflación ha cedido'."

Lo que queda abierto

  • ¿Ha concluido la CNMC su investigación sobre posibles prácticas anticompetitivas en el sector de gran distribución alimentaria, y si no, cuándo está previsto?
  • ¿En qué cuantía exacta aumentaron los márgenes brutos de Mercadona, Carrefour y Lidl en España entre 2021 y 2024 respecto a su media de 2017-2019, según sus cuentas anuales auditadas?
  • ¿Qué parte de la reducción del IVA de alimentos en 2023 se trasladó efectivamente al precio final al consumidor y qué parte fue absorbida por los distribuidores como mejora de margen, según el seguimiento del INE?
Nota metodológica

Cómo verificamos este artículo

Fuentes: INE, IPC series históricas grupo "Alimentos y bebidas no alcohólicas" (2021-2026, datos enero de cada año); Encuesta de Estructura Salarial INE (salario medio 2020-2025); Infobae España, "La brecha entre inflación y salarios en España" (22 de abril de 2026); BCE, "Inflation and profit margins in the euro area" (Working Paper, 2023); Banco de España, "Informe anual 2024", capítulo sobre consumo privado y poder adquisitivo; FAO Food Price Index histórico (fao.org/worldfoodsituation). Las cifras de márgenes de Mercadona corresponden a sus cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil. Las motivaciones son incentivos observables, no intenciones confirmadas. Correcciones: redaccion@horadedespertar.org

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